Pautas para la reestructuración financiera de una empresa

March 8, 2016

 

 

 

Numerosas empresas deben de abordar procesos de reestructuración financiera, para poder sobrevivir, para readaptarse a un cambio radical de mercado, para poder desembarazarse de límites que le impiden su desarrollo, o para abordar una fase de expansión y de generación de valor.

 

Los procesos financieros de reestructuración son duros, complejos, pero necesarios. Y de su buena o mala gestión depende la obtención de cuantías fuertes derivadas de ahorros en gastos o pérdidas, de obtención de rendimientos, o de evitar responsabilidades de administradores.

 

 

Un proceso de refinanciación en una empresa, debe abordarse desde el análisis interno de la sociedad y de su situación, no sólo desde la óptica estrictamente financiera, sino también desde la de rentabilidad, viabilidad del negocio, valoración de potencialidades, evaluación de riesgos, estructura, etc. Los aspectos comerciales (posibilidades de aumentos de venta o margen) y organizacionales (contención de costes, especialmente fijos), son también fundamentales.

 

Antes de abordar el proceso en sí, también debemos de tener en cuenta la capacidad de la dirección y del mercado para generar rendimientos. ¿Cuál fue la causa que origina la necesidad de la refinanciación? Hay que valorar si esa causa se ha eliminado, se va a eliminar, o si –en rigor- no es posible asegurarlo. Con la realidad en la mano, debemos de posicionar con precisión y realismo a la empresa, hacer una proyección seria y bien medida de sus posibilidades, y pasar entonces a la evaluación de las necesidades financieras.

 

 

Ahora viene un trabajo que hay que hacer bien. Primero, para los propios agentes internos de la empresa: dirección, administradores, propiedad. Y después para los agentes con los que tenemos que negociar y necesitamos implicar en el proceso: equipos profesionales de la organización, proveedores, acreedores y entidades financieras. Este trabajo bien hecho no es otra cosa que el cálculo de las necesidades financieras. Este proceso debe hacerse con método y sistema, valorando las diferentes alternativas, y determinando profesionalmente estas necesidades. Normalmente, éste es un trabajo que requiere de apoyo de experiencia, ya que los procesos teóricos en este ámbito pueden desviarse fácilmente en exceso o en defecto en relación a lo que sí que es posible conseguir con los recursos, y ésta determinación conviene concluirla a partir de ejemplos concretos, medibles y que puedan corroborarse.

 

 

La siguiente fase es analizar la solvencia. El nivel de solvencia de la empresa depende de las garantías disponibles, pero éstas no sólo vienen marcadas por los activos inmovilizados o los patrimonios personales de socios o administradores. Hay muchas garantías que la empresa puede hacer valer en los procesos de reestructuración, y demasiadas veces los directivos no son del todo conscientes de todas las potencialidades existentes en este ámbito.

 

Como no lo son de determinadas armas legales que pueden hacer evitable, en bastantes ocasiones, las garantías personales. De nuevo, el análisis sistemático de todas las tipologías posibles de garantías válidas es muy importante de cara a una evaluación correcta de la solvencia de la compañía, y con ello, de la capacidad de ésta para la obtención de los fondos financieros que precisa.

 

 

 

También requiere método el análisis de los acreedores y agentes financieros sobre los que actuaremos para la ejecución del plan de acción financiero. Nos resulta más fácil entender que hay entidades financieras que se adecúan mejor a las características de nuestro sector o de nuestra empresa, pero a veces no se actúa de una forma adecuada para que sea la propia compañía la que evalúe y decida a aquellos operadores financieros (incluyendo acreedores, pero puede que también otros grupos relacionados o interesados en el proceso), con los que gestionará la reestructuracion, al menos, en la fase nuclear de la actuación. Y el orden y ritmo con el que ejecutará el proceso de acercamiento a estos agentes.

 

 

Ahí comienza la fase más inmediata a la ejecutiva, con el análisis de nuestra posición de relaciones financieras, en un esquema en el que ya tendremos perfectamente evaluadas nuestras debilidades y fortalezas de cara a la negociación, la cual también debe ser previamente entrenada mediante preparación exhaustiva, y analizando aquellas de las técnicas disponibles que se adaptarán mejor para la consecución de los fines previstos.

 

En los procesos de reestructuración, las empresas se juegan mucho, no sólo la propia capacidad de supervivencia y desarrollo, sino el construir una estructura de costes y riesgos asumible, optimizada, y que será clave en la propia capacidad de generar estabilidad y rendimiento. La ayuda de profesionales expertos y que se impliquen en el proceso empresarial y financiero puede ser determinante.

Roberto Alonso

Interim manager

 

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